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miércoles, 5 de abril de 2017

Las mujeres del 27 rompieron con los estereotipos de la mujer

Las mujeres de la Generación del 27, a pesar del gran talento equiparable al de sus coetáneos varones, fueron invisibilizadas salvajemente mientras vivían y, por ende, también tras el exilio forzado por el estallido de la Guerra Civil en España. No fue hasta hace poco que un grupo de especialistas pusieron empeño en dar a conocer la existencia de tan célebres escritoras y artistas olvidadas por culpa del machismo y el fascismo latente en gran parte del siglo XX. Entre ellas se encuentran personalidades como Maruja Mallo, Josefina de la Torre, Rosa Chacel, María Zambrano, Concha Méndez, María Teresa León, Margarita Gil-Rosëset y Ernestina de Champourcín.


A principios del siglo XX, se le imponía a toda mujer ser ama de casa para cuidar de sus hijos y marido a la par que encargarse de las tareas domésticas. Claramente, esta situación de opresión, sumada a la situación política que vivía el país en ese momento, hizo florecer un sentimiento contrario y una sed de libertad que se manifestaron a través de la literatura y el arte. Por otra parte, las influencias republicanas en el entorno fueron clave para avivar el espíritu de lucha. Un hecho que dejó clara la postura de estas mujeres fue el día en que Maruja Mallo y Margarita Manso, junto a Dalí y Lorca, decidieron quitarse el sombrero al pasar por la Puerta del Sol de Madrid; lo que provocó que los apedrearan.


A pesar de que fueron muy poco reconocidas y el impacto producido fue menor al deseado, supusieron un icono para las mujeres de ese tiempo ya que tuvieron el valor de poner en práctica la libertad que querían. Consiguieron que una parte considerable de la población femenina se cuestionara el estilo de vida que tenían y que, algunas de ellas, se sumaran a la misma causa. No se dejaron someter por los medios y jamás olvidaron que eran tanto o más válidas que sus compañeros.


Por temor a ser perseguidas durante la Guerra Civil Española, la mayoría se exiliaron a Latinoamérica; conservaron la pasión por lo que hacían y mantuvieron sus ideales en alto. En lugares como Cuba y Argentina, sus obras fueron bien recibidas y, tras el éxito, consideraron propicio pasar allí varios años. Una vez acabada la guerra, muchas se reencontraron con la patria que las rechazó, las cosas eran distintas a cómo las recordaban. El régimen franquista empeoró la situación de tal manera que tuvieron que proseguir con su actividad revolucionaria en la clandestinidad, ya que en la prensa era sumamente arriesgado opinar y sus libros, al igual que los de muchos varones republicanos, no eran publicados ni aceptados por la estricta barrera protectora que envolvía la sociedad de entonces; una renovada pero gris realidad en la que mentes libres como ellas no tenían lugar.

Aunque sea pletórico pretender que todo fue gloria cuando las cortinas de humo del franquismo se disiparon, nos debemos dignar a reconocer que la realidad dista de ello. Lo cierto es que no fue nada fácil para ellas; la sensación que causaron en su época no fue tan rompedora, pero sí estremecedora. Es ahora cuando está saliendo a la luz que fue un grupo que supo resplandecer en silencio, un grupo de mujeres fuertes que no cedieron. Es gracias a ello que, hoy en día, podemos presumir de que la historia de la mujer española contó con su Generación de Oro. Sus obras siguen leyéndose y disfrutándose, no han sido olvidadas.



Virginia García

domingo, 26 de marzo de 2017

Las Sinsombrero fueron el símbolo de una época



Las mujeres llamadas  “Sinsombrero” fueron aquellas mujeres de la generación del 27 que junto a grandes artistas como Salvador Dalí, Pablo Neruda, Federico García Lorca, poseían un gran talento artístico que no le fue reconocido por el hecho de ser mujeres. Con el tiempo y cansadas de esto, se reivindicaron ante una sociedad, la del país, basada en el machismo.
       
Las principales mujeres sinsombrero fueron ocho: Concha Méndez (escritora), Marga Gil-Roësset (ilustradora y escultora), Josefina de la Torre (actriz y escritora), Maruja Mallo (pintora), Ernestina de Champourcín (poeta), Rosa Chacel (escritora), María Teresa León (escritora) y María Zambrano (filósofa).

En primer lugar, estas ocho mujeres fueron mujeres valientes y unas grandes emprendedoras, sin ser conformistas y, sobre todo, luchadoras por los derechos de las mujeres y por lo que ellas de verdad querían ser.
En esa época, todo giraba en torno al hombre, se trataba de una sociedad machista. Por eso, es un gran mérito lo que hicieron, es decir, romper aquellas barreras que existían, aunque solo fuera el principio de algo que actualmente está más igualado.

Cada una de ellas se dió a conocer, tanto nacionalmente como internacionalmente, gracias a su talento. Pese a que de esa época tenemos más constancia de los hombres, ellas han sido de las pocas que consiguieron ser un poco más conocidas, ya que fueron ellas las que rompieron con esos estereotipos. Es más, la mayoría de las mujeres ni siquiera tenían una figura propia, no eran conocidas por su nombre sino que se les conocía como “la mujer de…”, es decir, delante de una mujer siempre había un hombre.

Además, los historiadores eran siempre hombres y reflejaban la historia basada en su opinión, sin tenerlas en cuenta, y dejando de lado a grandes artistas, incluso mejores que ellos. Por este motivo, tenemos la opinión de que las mujeres tenían una libertad muy limitada, y tenían todo el derecho de poder poner fin a este pensamiento machista.



En conclusión, cada paso que dieron, cada actuación que demostraron, ha permitido un avance en el papel de la mujer dentro del mundo. A ellas aún se las tiene en cuenta gracias a su gran talento profesional y por su fuerza de no conformarse, de tratar de conseguir lo que se propongan, sin temor al qué dirán ni al que harán. Un ejemplo de esto lo cuenta Concha Méndez al ser apedreadas la primera vez que se quitaron el sombrero.


Concha Méndez narra una de las experiencias que sufrió de pequeña, víctima del machismo en esta sociedad: un dia cualquiera en casa con su familia, apareció un hombre amigo de su padre y preguntó a sus hermanos que les gustaría ser de mayor. Concha esperando que le pregunta también se dirigiera a ella respondió que quería ser capitán de barco. El hombre sorprendido al escuchar la respuesta de Concha le dijo que ella nunca sería nada por el simple hecho de ser mujer.




Andrea Bonilla y María García

sábado, 25 de marzo de 2017

Institución libre de enseñanza

La Institución de Libre Enseñanza o ILE fue un proyecto inspirado en la filosofía krausista fundada en 1876 por un grupo de catedráticos (entre ellos: Francisco Giner de los Ríos, Gumersindo de Azcárate y Nicolás Salmerón), separados de la Universidad Central de Madrid por defender la libertad de cátedra y negarse a ajustar sus enseñanzas a los dogmas oficiales en materia religiosa, política o moral. Crearon un establecimiento educativo privado laico que empezó, en primer lugar, por la enseñanza universitaria y después se extendió a la educación primaria y secundaria.


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Fachada principal del proyecto de edificio para la «Institución libre de enseñanza», en el Paseo de la Castellana de Madrid.


A partir de 1881 empezaron a formar parte del cuerpo docente de la ILE profesores formados en ella (entre ellos Manuel Bartolomé Cossío, quien sucederá más tarde a Giner al frente de la Institución), cuya labor asegurará el proyecto institucionista y garantizará su continuidad.
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Alumnos del Instituto ¨Ramiro de Maeztu¨ realizando un examen en el año 1956.


Intelectuales que secundaron el proyecto fueron: Leopoldo Alas (Clarín) y Antonio Machado, entre otras personalidades comprometidas en la renovación educativa, cultural y social.


La ILE expandió una renovadora fe laica que idolatraba la ciencia y la cultura, sacaba los libros al monte y sacudía la pelusa del retraso enviando talentos al exterior e invitando a España quienquiera que tuviese algo notable que aportar: Marie Curie, Albert Einstein, Alexander Calder o John Dos Passos. El influjo de la ILE fue determinante para que los poderes públicos emprendieran una serie de reformas que España necesitaba en los terrenos jurídico, educativo y social. Se crearon organismos, como el Museo Pedagógico Nacional y la Junta para Ampliación de Estudios, cuyo cometido era enviar estudiantes becados a estudiar al extranjero.


Por otro lado desde el krausismo se crea la Asociación para la Enseñanza de la Mujer clave en la formación de las mujeres de clase media de la época y los presidentes de la Junta Directiva fueron siempre hombres de la ILE.


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  Clementina Albéniz; Aula de maestras, 1930.              Alumnas de mecanografía, 1927.


A la generación del 27 se le puede asociar a una emanación de la Institución Libre de Enseñanza. La obra de la ILE fue, con toda evidencia, alcanzar la sintonía cultural y científica con Europa poco antes de que todo este esfuerzo de modernización se viniera abajo con la Guerra Civil Española, tras la cual se confiscaron todos sus bienes y la mayoría de los institucionistas tuvo que marchar al exilio, mientras que los que se quedaron hubieron de enfrentarse a la censura o la persecución. Los exiliados se dispersaron por Europa e Hispanoamérica, trasladando a diversos países su labor fecundadora de la vida cultural.


Relaciones de las mujeres del 27 con los compañeros de generación

Residencia de estudiantes (1910 –actualidad)

La Residencia de Estudiantes, el primer centro cultural de España, fue fundada en 1910 por la Junta para Ampliación de Estudios. En 1915 se traslada a su sede definitiva en Madrid.

Su director fue Alberto Jiménez Fraud, que hizo de ella una casa abierta a la creación, el pensamiento y el diálogo interdisciplinar.   

Tanto la Junta como la Residencia eran producto de las ideas renovadoras de la Institución Libre de Enseñanza, fundada en 1876 por Francisco Giner de los Ríos.




La Residencia se proponía complementar la enseñanza universitaria mediante la creación de un ambiente intelectual y de convivencia adecuado para los estudiantes y propiciar un diálogo permanente entre ciencias y artes y actuar como centro de recepción de las vanguardias internacionales.

Surgieron muchas de las figuras más destacadas de la cultura española del siglo XX, como el poeta Federico García Lorca, el pintor Salvador Dalí, el cineasta Luis Buñuel y el científico Severo Ochoa.

A ella acudían como visitantes asiduos o como residentes durante sus estancias en Madrid grandes figuras como Miguel de Unamuno, Alfonso Reyes, Manuel de Falla, Juan Ramón Jiménez, José Ortega y Gasset, Pedro Salinas, Blas Cabrera, Eugenio d'Ors o Rafael Alberti, entre muchos otros.

La Residencia fue, además, foro de debate y difusión de la vida intelectual de la Europa de entreguerras, presentada directamente por sus protagonistas. Entre las personalidades que acudieron a sus salones figuran Albert Einstein, Paul Valéry, Marie Curie, Igor Stravinsky, John M. Keynes, Alexander Calder, Walter Gropius, Henri Bergson y Le Corbusier, entre muchos otros. A menudo, estas personalidades fueron invitadas por dos asociaciones privadas que colaboraron activamente con la Residencia y unieron su labor a un amplio sector de la sociedad civil: la Sociedad de Cursos y Conferencias y el Comité Hispano-Inglés.






    Salvador Dalí                                   
             Luis Buñuel


              Severo
            Federico García Lorca




Residencia de señoritas (1915- 1939)



La Residencia fue el primer lugar de enseñanza universitaria española para mujeres. Fue creada en 1915 por la pedagoga institucionista María Maeztu y dejó de funcionar en 1936. Desapareció tras la Guerra Civil.


La Residencia de Señoritas nace para facilitar el acceso de las españolas a los estudios medios y universitarios y crear unas élites cultivadas.


En su primer año se matricularon 30 alumnas. Cerca de la residencia se instalaron hotelitos por la Institución al International Institute for Girls in Spain. Por el aumento de matriculación de alumnas se hizo necesaria su división en grupos y la instalación de edificios alquilados por la JAE (Juventud Adventista de España). Cuando se cumplieron cien años de la puesta en marcha de aquella iniciativa, han querido celebrar el centenario del grupo femenino de la Residencia rindiendo homenaje al que fue el primer centro oficial creado en España para fomentar la educación de la mujer.

Entre sus instalaciones disponía de alojamiento para las estudiantes, laboratorios para realizar prácticas y biblioteca, donde se comenzaron a impartir las primeras clases de biblioteconomía (disciplina encargada de la conservación, organización y administración de las bibliotecas). La residencia siguió en muchos aspectos el modelo de la Residencia de Estudiantes para varones. Su objetivo principal era el fomento de la educación universitaria para la mujer.


Victoria Kent, Matilde Huici, Delhy Tejero o Josefina Carabias fueron algunas de sus residentes más destacadas. María Goyri, María Zambrano, Victorina Durán o Maruja Mallo formaron parte de su profesorado. Zenobia Camprubí, Gabriela Mistral, Victoria Ocampo, María Martínez Sierra, Clara Campoamor o Concha Méndez participaron en sus actividades.
Con motivo de su centenario se celebró una exposición, un ciclo de conferencias y mesas redondas y se elaboraron diversos materiales didácticos.


                                                                       
Víctor Pozo, Josep Gómez

viernes, 24 de marzo de 2017

Revista de occidente (1923- actualidad)

Una divulgación académica cultural y científica


Fundada en 1923 por José Ortega y Gasset, la Revista de Occidente constituyó, desde sus primeros números, una publicación atenta a las corrientes más innovadoras dentro del pensamiento y de la creación artística y literaria. Por ello, ejerció en todo el mundo hispánico un papel fundamental en la difusión de la cultura española y europea. Reaparecida en 1963, la Revista inició su cuarta y actual etapa bajo la dirección de la hija del filósofo, doña Soledad Ortega Spottorno, en 1980. Más de 400 números han visto la luz desde entonces.                                                      


A lo largo de estos últimos años, la Revista, que se ha mantenido fiel en lo fundamental al formato de sus primeros tiempos, sigue siendo una publicación de alta divulgación científica y cultural, plural y abierta.


Sus áreas de interés preferente son las Humanidades y las Ciencias Sociales, en sentido amplio, pero sin olvidar el mundo de la ciencia pura o aplicada. Entre los colaboradores, la selección es representativa tanto de las grandes figuras del pensamiento como de los estudiosos y universitarios jóvenes.


La Revista de Occidente ofrece también entrevistas exclusivas con destacados representantes del pensamiento y la creación artística y científica internacional, y ha alternado la presencia en sus ilustraciones de portada de artistas consagrados y de valores jóvenes en el cultivo de las artes plásticas.
En la actualidad la Revista de Occidente  publica once números al año (el correspondiente a los meses de julio-agosto es doble) y alterna los parcial o totalmente monográficos, sobre cuestiones de interés permanente o de especial actualidad, con otros de contenido misceláneo.


Sara León Ruiz y Marc Punzano

Lyceum Club Femenino (1926-1939)

El Lyceum Club Femenino de Madrid, creado en 1926 -y que Amparo Hurtado considera «la primera asociación feminista del país»-, fue juzgado de muchas maneras debido a la época en la que se hallaban. Carmen de Baroja, María de Maeztu y otras 149 socias fueron altamente criticadas por la sociedad, las etiquetaron como “ateas”, “criminales. Como veremos, los ataques venían de varios sectores; sobre todo, de parte de intelectuales conservadores y del sector eclesiástico. Durante la República los ataques más frecuentes los causaban las filas falangistas que afirmaban que ellas contribuían a la “afeminación” del país, por temor a la mujer moderna, un temor importado de Alemania e Italia. A pesar de todas las oposiciones al Lyceum Club, este continuó haciendo que participaran muchas mujeres, que se realizaron como profesionales, artistas y, sobre todo, como mujeres, además de un espacio desde el que luchar por los derechos civiles de la mujer española y como decía Mª Teresa León “adelantar el reloj de España”. Gracias al Lyceum se crearon otros foros con claras intenciones feministas. Es decir, el Lyceum proporcionó en Madrid tres posibilidades insólitas a las mujeres: una, la de cultivar una vida social y cultural de convivencia entre mujeres, dos, la de demostrar sus talentos y capacidades en un foro  propio; tercera, y la más significante de todas, la de proponer cambios en la situación jurídica y social de  la  mujer. En esta última el patriarcado intentó resistir y evitar que se llevaran a cabo ideas progresistas que mejorarán la situación de la mujer.

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El Lyceum Club Femenino de Madrid se basó en su equivalente londinense, adoptó la misma estructura de separación por secciones que fueron: la social, la de música, la de artes plásticas, industriales, la de literatura, la de ciencias, la internacional y una séptima sección especial, la hispanoamericana.

Mujeres como María de Maeztu, Isabel Oyarzábal, Victoria Kent y  Zenobia Camprubí ocuparon cargos relevantes en la dirección de la entidad. Otras socias destacadas fueron Clara Campoamor, Matilde Huici, Mª Teresa León, María de la O Lejárraga, Ernestina de Champourcín, Concha Méndez, Maruja Mallo, Elena Fortún, Hildegart Rodríguez o Victorina Durán.



El Lyceum Club Femenino de Madrid continuó hasta la llegada de las tropas franquistas en 1939, donde sus participantes se vieron obligadas a huir. Durante la dictadura franquista todos los avances conseguidos por el Lyceum Club fueron deshechos y este se convirtió en el Club Medina, que reafirmó el papel subalterno de la mujer. Y así fue como el mundo de las mujeres “modernas” desapareció como si nunca hubiera existido.


El Ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, junto a la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, ha descubierto hoy, Día Internacional de la Mujer, una placa en homenaje a las mujeres que formaron parte del Lyceum Club Femenino. Se trata de una de las primeras asociaciones de mujeres de España y de la que fueron socias destacadas intelectuales de la Generación del 27.

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La placa está ubicada en el edificio conocido por la ‘Casa de las Siete Chimeneas’ que albergó el Lyceum Club Femenino y que en la actualidad es la sede de la Secretaría de Estado de Cultura.

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Cristian Íñiguez, Rubén Jiménez, Bernat Suñé